viernes, 25 de noviembre de 2011

No te quiero tanto, pero tampoco tan poco

Es que no sé si me duele que no me quieras (sí, pero menos que antes), me duele que me engañes. Que me digas que no la quieres, y que no la deseas. Las perspectivas externas lo explican en que te importo, pero si de verdad soy importante para ti, ¿por qué me has hecho y me haces tanto daño? El presente contigo parece un recuerdo, estamos sentados al lado, hablando y parece que ya te has ido. Se me encoge el corazón en un puño y tengo que despachar mis fantasmas con una sonrisa de efecto gaseosa. No entiendo. Ella es precisamente todo lo que criticas, y sin embargo, tu meta a alcanzar. ¡Es que no consigo digerir tu idea! Y no puedo más, porque no hago más que atragantarme.




No hay comentarios:

Publicar un comentario