viernes, 25 de noviembre de 2011

No te quiero tanto, pero tampoco tan poco

Es que no sé si me duele que no me quieras (sí, pero menos que antes), me duele que me engañes. Que me digas que no la quieres, y que no la deseas. Las perspectivas externas lo explican en que te importo, pero si de verdad soy importante para ti, ¿por qué me has hecho y me haces tanto daño? El presente contigo parece un recuerdo, estamos sentados al lado, hablando y parece que ya te has ido. Se me encoge el corazón en un puño y tengo que despachar mis fantasmas con una sonrisa de efecto gaseosa. No entiendo. Ella es precisamente todo lo que criticas, y sin embargo, tu meta a alcanzar. ¡Es que no consigo digerir tu idea! Y no puedo más, porque no hago más que atragantarme.




lunes, 21 de noviembre de 2011

Vuelve el sucio invierno con su hastío.

Inspiración ha cogido sus pocos ahorros y ha abandonado la casa de su vida. Cree que puede vivir sin mí... pobre soñadora. Bueno, supongo que es lo que me agrada de ella. Que cuando está en su cuarto leyendo un libro en voz alta, lo hace para mí y me lo relata como lo hacía mamá cuando era pequeña. Y en el fondo, se refleja en ella una parte de mí, cuando se harta, se prepara y huye. Pero luego quiere volver, porque se da cuenta que sin  mí no es nada, como yo sin ella. Que somos complementarias. Así que supongo que no tardará mucho en volver...quizá llueva allá donde ella esté y esté criando una pulmonía, o por lo contrario haga sol y vuelva más negra que azabache. Pero nunca estará tan cómoda como cuando lo está conmigo. Allí fuera hay mucha escoria que no merece la pena. "Vuelve a casa con mamá, que te está preparando unos churros con chocolate, para apaciguar el invierno... que ya llega y será muy largo"

martes, 15 de noviembre de 2011

Damn love

Lo suyo era algo puramente sexual. No había notas asomándose entre la ropa que dejaban al descubierto "te quieros", ni dos tazas de desayuno al despertar, compartir el cigarro de después, ni siquiera un buenos días acompañando a la llegada del Sol. Lo suyo se basaba en llegar, ver y vencer. Hacían figuras con sus labios, mientras él la colocaba en ángulo recto con la pared, y la desgarraba la ropa bruscamente con los dientes apoyándose en sus nalgas. No les gustaba jugar, pasaban a la acción sin muchos preámbulos. Le penetraba gustosamente y cuando todavía los gatos pardos respiraban el aire de la calle desaseada, ella se marchaba a casa, dejando las mínimas huellas que delataran su presencia allí. No quería saber nada de ataduras, era una chica dura, nada de princesas ni cuentos con final feliz. Chaqueta negra de cuero, libertad con sabor a cigarro, y armadura cuprosa. Cuando todo eso pasaba, él miraba por la ventana y se dejaba atraer por las fuerzas gravitatorias que le conducían hasta su cama. Todo iba tan bien... no sabían que uno de ellos se iba a enamorar.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Hora punta.

Ahora sí que me ha llegado la hora... morir en vida. Se acabó para siempre. Morir por ti, vivir por ti.

A veces hay que ser breve y concisa para que te entiendan. Otras veces, ni con eso.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Y apuntando con el secador me dice que no joda, que sola está mejor (pero no)

Siempre he perseguido la meta de ser independiente. Desde pequeña he querido valerme por mí misma y no necesitar a nadie para ser estable emocionalmente. He procurado no querer mucho, porque cuando quieres de verdad, siempre acabas necesitando a esa persona y acabas volviéndote dependiente y para mí, es de lo peor que puede sucederte. Sin embargo, es innato en mí sentir poderosamente, lo que hace que tarde o temprano acabe viviendo en las garras de alguien. La primera vez que me sucedió me convencí a mí misma de que podía ser algo bueno y luché por ello. Pero las garras se aprietan cada vez más y llega un momento que el hueco en el que resides es tan pequeño que no puedes respirar. No puedes hacer nada por ti mismo, la garra es dependiente de un cerebro que decide tu libertad. Y está claro que no me querías soltar, por lo que al final tuve que escapar en contra de tu voluntad. He vuelto a reincidir, creo que es la segunda vez que dependo con tanta fuerza de alguien. Sin embargo, se tornan los papeles. Soy yo, la que me gustaría que apretases la garra (no tanto como para ahogarme, pues moriría) pero por el contrario me dejas libre a mi antojo, dándote igual lo que pase, y tampoco quiero eso. Porque aunque la garra no esté ahí, yo sigo notando su presión a mi alrededor.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Que hagan brillar lo bueno que puede haber en el alma.

Tengo miedo. Tengo miedo de que lo que me queda por vivir, sea igual o peor que el maldito presente. Me carcomen las dudas de tantas cosas... Y nadie es capaz de alcanzarme una respuesta, nadie es capaz de ayudarme a ver claro todo lo que hoy está enturbiado. Si acaso hubiese algo que me asegurara que la vida algún día me mostrará su cara y no la cruz, sería más fácil, yo podría luchar por ella. Pero no hay nada, ¡joder! El tiempo sigue caminando mientras los fracasos crecen, y los escasos éxitos se desvanecen en tierra, en polvo, en sombra, en aire, en nada... Necesito ver que yo también puedo ser feliz. Compartir las cosas con los demás sabiendo que no seré traicionada y asegurar mi vida al amor. Ojalá hubiese podido aferrarme a aquel chico, seguir atada a los que están y a los que por desgracia ya no, pero siguen en mí. A mi familia, mis amigos, los mejores y los peores, pero amigos. A toda esa gente que un día consiguió llenar el vaso que parece que no tiene fondo y todo el agua escapa por un agujero. Y a las personas que aún lo hacen. Pero yo sé dónde estoy y en qué consiste el juego...y podría escribir mis utopías para conseguir llegar a ellas de alguna forma, pero me da por escribir mis pesadillas, por eso de que donde duele inspira.