miércoles, 20 de julio de 2011

La carta que nunca te llegó.

Aún recuerdo cuando me hablabas. Pensar que esa voz solo me susurraría a mi, y que tú serías para mí como yo sería para ti... Te abrí mi corazón, te hice un espacio en mi vida y sin pedir nada a cambio. Tan solo sentirme arropada. Aún recuerdo cuando me decías que lo de escribir era lo mío. Cuántas peleas por nada... Cuando me dijiste que tú eras Peter pan y me propusiste ser tu campanilla. Hoy, estoy aquí escribiéndote una carta que ni siquiera creo que te llegué. Con el dolor atado al cuerpo y sin que nada ni nadie lo pueda desatar. Porque lo que yo siento por ti es amor del bueno, del que nunca se acaba. Me sentía tan sola, que andar en la noche sin compañía, cuando las grandes ciudades duermen, era estar acompañada. Aquella mañana apareciste tú con tu sonrisa y me diste tu brazo y yo, me agarré. Pasamos tanto tiempo juntos. Discutiendo por quién quería más a quien. ¿Te acuerdas? Hoy no queda nada, solo esas palabras que taladran mi mente día tras día. Pesa demasiado y quiero que sepas que estés donde estés, ames a quien ames y pienses en quien pienses, siempre estaré allí, cerca de ti. Porque nunca debes dejar que te digan que no eres bello. No hay nada más triste, que un recuerdo feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario