miércoles, 7 de noviembre de 2012

Mi yo en mí.

Tengo guardadas todas mis vulnerables bajo siete capas. A veces me siento cebolla. Sobre todo cuando hace frío y las gotas de lluvia en el cristal se congelan antes de acabar la carrera. Me acurruco al lado del radiador (¡malditos tópicos que no puedo abandonar!)y me pongo a "descaparme". Yo llamo "descaparme" a pelarme como una cebolla, llegar al núcleo y palpar mi yo más frágil. No sé para qué lo hago, si a menudo acabo llorando y no encuentro una solución. Pero he oído por ahí que llorar ayuda (pero no lo sé). A veces soy una llorona (qué horror), pero nadie lo sabe. ¿Para qué mostrar mi cara oculta a los demás? Si puedo afirmar con exactitud que no les va a gustar. Bueno, yo digo que he llegado a lo más hondo de mí, a donde guardo todo lo que prefiero que no vean los demás, todas mis sensibilidades. Porque si no he llegado, no quiero ni imaginarme cómo tendría que ser hacerlo. Aquello debe de ser un volcán apunto de erupcionar, a todas horas hirviendo. Es la razón por la que lloran las cebollas. Nadie quiere enseñar su yo más secreto.

1 comentario:

  1. Lo mejor es poner más y más capas, no vaya a ser que por casualidad, un día, veamos nuestro propio fondo y nos acojonemos....

    ResponderEliminar